jueves, 18 de octubre de 2007

Residuos celulares



LA SEMANA PASADA perdí mi celular. Otra vez se me quedó en un taxi. Debe ser el quinto que se me pierde en circunstancias parecidas, aunque la verdad creo que he perdido la cuenta. Seguramente son más. En mi casa creen que estoy enfermo. Yo no lo creo, pero a estas alturas ya no estoy de humor para descartar nada.


Parece evidente que no he nacido para cargar tamaña responsabilidad en mis bolsillos. Lo irónico del asunto es que las condiciones de mi trabajo me obligan no a cargar uno, sino dos teléfonos a la vez: el rpm sin salida abierta y el personal que me permite comunicarme con el resto del universo. Doble responsabilidad para un tremendo irresponsable como yo. tarde o temprano un taxista o un pasajero suertudo se gana con mi teléfono. Y como consecuencia de tantas perdidas y reposiciones sucesivas, me he llenado en el último año de basura celular: cajas, cargadores, manuales, cables diversos y accesorios de lo más diversos, que en la mayoría de casos ya no me sirven para nada. ¿Cuánto podrán darme en Las Malvinas por este lote?



(este es el único sobreviviente. Resultó ser a prueba de robos y pérdidas, pero tuvo que jubilarse porque no era a prueba de golpes)

He decidido volver a usar canguro, como en mis tiempos de universitario. Sé que es poco fashion andar por la vida como un cambista, pero la única manera de que no se pierdan las cosas es tenerlas pegadas al cuerpo.


¿Alguien tiene una idea mejor?

4 comentarios:

Imberbe_Muchacho dijo...

por los cagadores en la cachina te darian de 5 a 10 lucas... igual con los accesorios...
Porque no pruebas de ponerle un estuche y anexarlo a tus llaves? o tambien pierdes las llaves?

chica dijo...

Yo tengo varias, pero te resistes!

Cys dijo...

olvídalo, yo uso cartera y aún así los dejo tirados.

Sandman dijo...

Tengo el mismo problema que tú, la única solución que puedo encontrar es usar a partir de ahora un llavero, y anexarlo a mi pantalon. Lo mismo me pasaba con las llaves, hasta que las anexé a mi pantalón. Suerte